La lengua y el poder: el discurso como objeto de estudio crítico.


Por: Ricardo Connett
Twitter: @ricardoconnett

El lenguaje como facultad  humana de comunicación a través de medios lingüísticos tiene múltiples manifestaciones que configuran en conjunto todo discurso. Muchas son las definiciones que pueden encontrarse en torno al concepto de poder; muchas, incluso, en torno al lenguaje. No obstante, si algo está claro, es que el lenguaje humano es poder: poder en el más amplio sentido, en el que a partir de la morfología que en nuestra lengua posee dicha palabra se explica así mismo semánticamente. La lengua, es decir, aquella manifestación del lenguaje que constituye un sistema de signos orales y escritos que sirven a una determina comunidad como instrumento de comunicación verbal es, quizás, la más importante de ellas a la hora de estudiar las relaciones sociales y las estructuras de poder.


No solo desde la lingüística actual, sino también, y anteriormente, desde la filosofía, la psicología y la sociología se han levantado voces que exigen que las formas de transmisión de las ideologías y el poder que se ejerce a través de la lengua y que tienen su reflejo en el discurso sean fenómenos estudiados de forma crítica y exhaustiva. Así lo han hecho en el siglo pasado Jürgen Habermas, Karl-Otto Apel y Michel Foucault, por citar sólo algunos de los nombres que han tenido una marcada influencia en el desarrollo de la transdisciplina que hoy se conoce como Análisis Crítico del Discurso (ACD), denominación que coexiste con Estudios Críticos del Discurso (ECD) e incluso con Lingüística Crítica (LC).

La LC y el ACD pueden definirse, en palabras de una de sus fundadoras, «como disciplinas que fundamentalmente se ocupan de analizar, ya sean éstas opacas o transparentes, las relaciones de dominación, discriminación, poder y control, tal como se manifiestan a través del lenguaje» (Wodak 2003: 19). Tres son los conceptos que, indispensablemente, se toman en cuenta al analizar críticamente el discurso: poder, historia e ideología.

Sobre las metodologías que se siguen en el ACD, Ruth Wodak y Michael Meyer (2003) han compilado importantes aportaciones de numerosos analistas críticos del discurso en una obra fundamental: Métodos de análisis crítico del discurso, traducida y publicada en español por la editorial Gedisa. Asimismo, y con anterioridad, uno de los autores que colaboran en el volumen, Norman Fairclough, expresó su visión crítica de la relación entre lenguaje y poder en Language and Power (1989) y contribuyó a la constitución de dichos estudios con sus obras posteriores, entre las cuales se destaca su importante libro Critical Discourse Analysis (1995). Lo propio ha hecho el analista holandés Teun van Dijk, quien es quizás hoy el lingüista crítico más conocido en el mundo de habla hispana por su labor docente e investigadora en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona (España) y sus trabajos y conferencias en Latinoamérica. Su obra se ha centrado, principalmente, en la transmisión del racismo y la discriminación en los medios de comunicación masiva, fundamentalmente en la prensa. Entre sus muchos libros enmarcados en la línea del ACD se destacan Ideología. Una aproximación multidisciplinaria (1999) y Discurso y poder (2009).

Entre las propiedades del discurso que permiten transmitir ideologías, poner de manifiesto las relaciones de poder que a menudo pasan desapercibidas por gran parte de los individuos involucrados en la interacción social y de las que se valen algunos emisores para controlar los modelos mentales de sus destinatarios se encuentran, según señala van Dijk (1999, 2009), las siguientes: los temas (macroestructuras semánticas); los esquemas discursivos (superestructuras, esquemas textuales); el significado local; el estilo; los recursos retóricos como los símiles, las metáforas y los eufemismos; los actos de habla; las múltiples dimensiones interaccionales del discurso, como por ejemplo la distribución de turnos, la división en secuencias, etc; así como otros rasgos lingüísticos y pragmáticos relacionados con la morfología, la sintaxis, el léxico, las presuposiciones y las implicaturas.

Si bien no ha sido su única línea de investigación, la relación entre lengua y poder y su representación lingüística y discursiva en Venezuela ha tenido y sigue teniendo importantes figuras académicas cuyos trabajos han sido citados internacionalmente; a saber, las profesoras Adriana Bolívar, Frances D. Erlich, María José Gallucci e Irma Chumaceiro (Universidad Central de Venezuela), Alexandra Álvarez Muro (Universidad de Los Andes), Thays Adrián (UPEL-IPC), Lourdes Molero de Cabeza (Universidad del Zulia) y el profesor Julián Cabeza (Universidad del Zulia).

Sin duda alguna, analizar críticamente el discurso es una labor loable en medio de la coyuntura política que nos ha tocado enfrentar a los venezolanos: una tarea que, si bien se intenta realizar con la mayor objetividad posible y se emprende con una clara honestidad académica e intelectual, implica un serio compromiso con la libertad y una denuncia de la manipulación que a través del discurso se lleva a cabo desde los diferentes sectores políticos que hacen vida en el país.

Ricardo Connett
Mayo 2016

Artículo publicado originalmente en el diario venezolano El Nacional.

Eso



La vida es eso: un ir y venir, 
un a veces no volver más,
un estar siempre en el sitio
al que nunca se ha vuelto.


Ricardo Connett (2014).

Fuerza



Hay derrotas que son victorias,
aciertos que son errores,
finales que marcan un comienzo;
no guardan lo que gritan,
no duelen lo que duelen, no tanto.
Hay una fuerza que surge
entre lo débil, una fuerza
que no da fuerza: da vida.



Ricardo Connett (2014)

Paradojal


No siempre es natural lo natural,
Lo indómito, lo previsible.
Algunas veces el silencio habla,
Y el grito, enardecido,  no se escucha.
Ansias hay que no ansían nada,
que buscan, ansiosas, poder ansiar.
Es existir en lo inexistente,
Vivir lo muerto; preguntar,
Inútilmente, lo que se sabe;
Recuperar lo nunca perdido,
Volver a ser lo que no ha sido
Y que nunca más será.
Es olvidar que se ha olvidado
Por no querer olvidar más.


Ricardo Connett (2013)

El silencio




No será, es cierto, más estridente
Que el inquietante ruido de las voces,
La indeseada algarabía, la gente,
Fragores retumbantes y feroces.

Incesante se filtra y con recelo,
Por la hendidura o por la grieta.
Fútil el ímpetu, vano el anhelo
De evadirlo. Tanto agobia, inquieta,

Con su paso tenue y sigiloso,
Que atemoriza y que perdura.
No demora su acecho, azaroso,

Y resignarse puede ser la cura.
Es el silencio que insatisface.
Cuando no cesa, qué ruido hace.

Ricardo Connett (2013).

Hedonismo: el desenfreno y el tardío desencanto. El Dorian de Wilde.



                  Dorian Gray (El retrato de Dorian Gray - Oscar Wilde). 

Bajo el arrebatador efecto de la comodidad aristocrática, Dorian es producto de una fama heredada que suscita habladuría entre los más distinguidos representantes de la cultivada y a la vez frívola nobleza londinense. Su envidiable aspecto, su plena juventud y sus finos ademanes provocan, entre las diferentes gentes, peculiares observaciones. Mozo sin familia aunque con opulencia, es pintado por un reconocido artista de la época que, pese a no tener mayor fortuna, mantiene una franca amistad con él.


Dorian Gray, quien posee el sosegado candor juvenil, será presa del inexorable y malicioso influjo de un hombre –individuo proveniente de esa nobleza veleidosa- que transformará bruscamente su mundo psicológico, sus nociones y conceptos. El más brutal hedonismo transmitido por este persuasivo sujeto –quien emplea un elegantísimo lenguaje, repleto de sarcasmos e inolvidables metáforas-, hará que Dorian caiga inmerso en el mundo de la lujuria, corrompiendo e ignorando así los principios básicos de toda moralidad y teniendo como valor supremo la desenfrenada búsqueda del placer físico y la eterna juventud. 

Mediante paradojas y frases perspicaces que ningún buen lector podría olvidar, los diálogos entre el pintor y el protagonista, entre el protagonista y el influyente noble, y entre el noble y el pintor, exhiben clarísimas actitudes homosexuales, nunca desvinculadas de su interesante y controversial autor. 

Oscar Wilde, con su amplio repertorio verbal, su incomparable originalidad y su atractiva y fina prosa –que considero entre las mejores de la historia-, nos mostrará la frivolidad de un sector de la sociedad inglesa en plena época victoriana.

Ricardo Connett

Variaciones sobre un tema de Heráclito. Por: Mario Benedetti.



No sólo el río es irrepetible.

Tampoco se repiten la lluvia, el fuego, el viento,
las dunas del crepúsculo. 


No sólo el río,
sugirió el fulano. 


Por lo pronto nadie puede, mengana,
contemplarse dos veces 
en tus ojos. 


Mario Benedetti - El amor, las mujeres y la vida (1995).