El silencio




No será, es cierto, más estridente
Que el inquietante ruido de las voces,
La indeseada algarabía, la gente,
Fragores retumbantes y feroces.

Incesante se filtra y con recelo,
Por la hendidura o por la grieta.
Fútil el ímpetu, vano el anhelo
De evadirlo. Tanto agobia, inquieta,

Con su paso tenue y sigiloso,
Que atemoriza y que perdura.
No demora su acecho, azaroso,

Y resignarse puede ser la cura.
Es el silencio que insatisface.
Cuando no cesa, qué ruido hace.

Ricardo Connett (2013).

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