Mi primer invitado: el Meursault de Camus (El Extranjero).



            Meursault (El Extranjero - Albert Camus).


Sujeto rutinario, apático e inexpresivo que no comprende el desasosiego de los intranquilos miembros de la sociedad a la que, en teoría, pertenece. Carente de valores, de sensibilidad y de preocupaciones, observa la vida como quien vive cada instante sin pretender tipo alguno de trascendencia y, como si se tratase de la más ordinaria nimiedad, asesina a un hombre sin motivo. La desidia que le domina le impulsa a contemplar todo con la mayor de las indolencias; ni la ejecución de un homicidio, ni la muerte de su propia madre, ni el amor de su pareja: nada de esto le agobia ni le interesa. Una colectividad de hombres con arbitrarios juicios morales le aliena hasta el punto de hacerle sentir el más absurdo e insignificante de los individuos y vaciarle de todo tipo de principios. Habiendo cometido un execrable crimen –y siendo éste el más grave de los hechos-, la sociedad escandalosa en la que vive se concentra más en castigarle por su manera de afrontar (o evadir) las tragedias más espantosas que por el delito en sí. 

Meursault es, en síntesis, un ser ajeno a su entorno, un outsider, un extranjero en su propio país al que la repulsiva sociedad busca moldear cuando debería, más bien, dejarle en paz. 

Albert Camus nos advierte, con todo esto, el inhumano hombre que se crea a partir de esa complicidad entre lo autoritario y lo negligente.



Ricardo Connett

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