Juan Pablo Castel: el túnel sin fin (Sabato).



                                 Juan Pablo Castel (El túnel - Ernesto Sabato).


Artista solitario y desolado; hombre poseedor de un carácter complejo que le abarrota, en sus desamparadas horas de actividad introspectiva, de interrogantes que se desplazan al vacío y que le irán agravando paulatinamente; en sus palabras, su cabeza no es más que un pandemónium dentro del cual las ideas se le revuelven como quien añade condimentos disímiles e incompatibles a un caldero que arde en llamas. Haciendo uso de una mente sagaz, empleará todo su ingenio y su capacidad intuitiva para formularse hipótesis sobre cada suceso de su vida. Las paradojas, duras y crueles, harán que su psicología se vuelva cada vez más compleja, produciendo una terrible ambigüedad en sus pensamientos y en sus actos. 

Castel, tipo astuto y a la vez insensato, lucha contra lo absurdo, lo ridículo y lo bizarro de esta vida. Jamás deja de conversar consigo mismo, pero es despiadado en sus cavilaciones; indaga en lo más profundo de su psique, pero no encuentra más que un oscuro y negro túnel que le urge iluminar con algo que, para él, tenga un verdadero significado. Pero no todas las luces iluminan: algunas son tenues y no arrojan sino débiles rayos inservibles y artificiales; de nada sirven tales migajas, casi espejismos. Su soledad, su desilusión ante lo injusto, lo insensible y lo desalmado, su desesperado intento de aferrarse a una esperanza falsa y, finalmente, su trágica resignación, le harán cometer un crimen pasional que quedará grabado en su mente y que nos contará desde los herméticos días de su claustro.

A través de recursos literarios existencialistas, Sabato nos hace un llamado a la reflexión, aunque dejando, claramente, muchas preguntas sin contestar y que se resumen en una: ¿cómo se puede vivir en un mundo que parece una hórrida broma pesada? Sospecho que jamás estaré seguro de la respuesta...

Ricardo Connett

No hay comentarios:

Publicar un comentario