Eso



La vida es eso: un ir y venir, 
un a veces no volver más,
un estar siempre en el sitio
al que nunca se ha vuelto.


Ricardo Connett (2014).

Fuerza



Hay derrotas que son victorias,
aciertos que son errores,
finales que marcan un comienzo;
no guardan lo que gritan,
no duelen lo que duelen, no tanto.
Hay una fuerza que surge
entre lo débil, una fuerza
que no da fuerza: da vida.



Ricardo Connett (2014)

Paradojal


No siempre es natural lo natural,
Lo indómito, lo previsible.
Algunas veces el silencio habla,
Y el grito, enardecido,  no se escucha.
Ansias hay que no ansían nada,
que buscan, ansiosas, poder ansiar.
Es existir en lo inexistente,
Vivir lo muerto; preguntar,
Inútilmente, lo que se sabe;
Recuperar lo nunca perdido,
Volver a ser lo que no ha sido
Y que nunca más será.
Es olvidar que se ha olvidado
Por no querer olvidar más.


Ricardo Connett (2013)

El silencio




No será, es cierto, más estridente
Que el inquietante ruido de las voces,
La indeseada algarabía, la gente,
Fragores retumbantes y feroces.

Incesante se filtra y con recelo,
Por la hendidura o por la grieta.
Fútil el ímpetu, vano el anhelo
De evadirlo. Tanto agobia, inquieta,

Con su paso tenue y sigiloso,
Que atemoriza y que perdura.
No demora su acecho, azaroso,

Y resignarse puede ser la cura.
Es el silencio que insatisface.
Cuando no cesa, qué ruido hace.

Ricardo Connett (2013).

Hedonismo: el desenfreno y el tardío desencanto. El Dorian de Wilde.



                  Dorian Gray (El retrato de Dorian Gray - Oscar Wilde). 

Bajo el arrebatador efecto de la comodidad aristocrática, Dorian es producto de una fama heredada que suscita habladuría entre los más distinguidos representantes de la cultivada y a la vez frívola nobleza londinense. Su envidiable aspecto, su plena juventud y sus finos ademanes provocan, entre las diferentes gentes, peculiares observaciones. Mozo sin familia aunque con opulencia, es pintado por un reconocido artista de la época que, pese a no tener mayor fortuna, mantiene una franca amistad con él.


Dorian Gray, quien posee el sosegado candor juvenil, será presa del inexorable y malicioso influjo de un hombre –individuo proveniente de esa nobleza veleidosa- que transformará bruscamente su mundo psicológico, sus nociones y conceptos. El más brutal hedonismo transmitido por este persuasivo sujeto –quien emplea un elegantísimo lenguaje, repleto de sarcasmos e inolvidables metáforas-, hará que Dorian caiga inmerso en el mundo de la lujuria, corrompiendo e ignorando así los principios básicos de toda moralidad y teniendo como valor supremo la desenfrenada búsqueda del placer físico y la eterna juventud. 

Mediante paradojas y frases perspicaces que ningún buen lector podría olvidar, los diálogos entre el pintor y el protagonista, entre el protagonista y el influyente noble, y entre el noble y el pintor, exhiben clarísimas actitudes homosexuales, nunca desvinculadas de su interesante y controversial autor. 

Oscar Wilde, con su amplio repertorio verbal, su incomparable originalidad y su atractiva y fina prosa –que considero entre las mejores de la historia-, nos mostrará la frivolidad de un sector de la sociedad inglesa en plena época victoriana.

Ricardo Connett

Variaciones sobre un tema de Heráclito. Por: Mario Benedetti.



No sólo el río es irrepetible.

Tampoco se repiten la lluvia, el fuego, el viento,
las dunas del crepúsculo. 


No sólo el río,
sugirió el fulano. 


Por lo pronto nadie puede, mengana,
contemplarse dos veces 
en tus ojos. 


Mario Benedetti - El amor, las mujeres y la vida (1995).

Biblioteca personal.

                                        
                        Biblioteca personal - Jorge Luis Borges


Pocas palabras, seguramente, podrán emplearse a manera de adjetivos para calificar con una precisión casi quirúrgica al Maestro de maestros, si es que ser semejante puede acaso ser calificado por simples mortales. Entre sublime y fascinante oscilan estos vocablos; sin embargo, se quedan cortos ante su majestuosidad. Cortázar -figura citada, por cierto, en este texto- dijo una vez que sus dioses, todos, estaban en la tierra y eran de carne y hueso. Borges, dios indiscutible de las letras, de la imaginación y de la genialidad infinita, alguna vez estuvo, y, en cierta forma, sigue estando. Deidad que aparece en toda bibliografía culta cuando de literatura se refiere e incluso en muchas otras disciplinas del pensar discursivo: ese es Borges, ese y nada menos, y tal vez mucho más. Todo esto se demuestra en el presente libro: su biblioteca personal.


A manera de libro entero, en el texto se reúne un conjunto de prólogos y comentarios que el Maestro escribió a una selección personal de las muchas obras que marcaron su vida. Imperdible.


"Que otros se jacten de los libros que les ha sido dado escribir; yo me jacto de aquellos que me fue dado leer, dije alguna vez. No sé si soy un buen escritor; creo ser un excelente lector o, en todo caso, un sensible y agradecido lector (...) Un libro es una cosa entre las cosas, un volumen perdido entre los volúmenes que pueblan el indiferente universo, hasta que da con su lector, con el hombre destinado a sus símbolos. Ocurre entonces la emoción singular llamada belleza, ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica. La rosa es sin porqué, dijo Angelus Silesius; siglos después, Whistler declararía: el arte sucede". (Jorge Luis Borges).

Ricardo Connett